Seminarista Javier Adasme Melinao recibe el Alba y la Cruz

«Somos hijos de Dios, y aun no se ha manifestado lo que seremos»; nos acaba de decir San Juan. Así iniciaba Monseñor Guillermo Vera la homilía, en la Eucaristía en donde el Seminarista Javier Adasme Melinao recibía el Alba y la Cruz, signos de la etapa discipular en su formación al sacerdocio.

El pasado miércoles 3 de enero, en nuestro Templo Parroquial, acompañado del Rector del Seminario San Pedro Apóstol P. Robin Sáez, del P. Álvaro Aedo (Prefecto de disciplina y estudios) y compañeros de este mismo seminario, ha comenzado con su etapa discipular.

Monseñor Vera, en su homilía, destacaba y agradecía el Sí de Javier, en este llamado al sacerdocio. Añade a su vez, al Seminario de la Diócesis de San Bernardo, a su Obispo, rector y formadores por acompañar y acoger a cada uno de nuestros seminaristas. Además, hizo el llamado a que en nuestra Iglesia «necesitamos muchos ministros de Dios».

Con la bendición de la Cruz y el Alba, Monseñor Guillermo Vera le entrega estos símbolos a Javier, en donde estos mismos, muestran el llamado a servir. Junto a su Madre y sus hermanos seminaristas, fue revestido en un momento de profunda emoción para quienes participaban de la celebración. Al finalizar este rito, el mismo Obispo menciona que Javier, con estos dos símbolos, será participe en el altar, para acompañar a los demás ministros.

Al finalizar la Eucaristía, Javier Adasme Melinao, agradeció a Dios por su infinita misericordia, dando gracias también a su familia, amigos, las comunidades eclesiales y educativas de la comuna de Chimbarongo, de donde es oriundo, por la dedicación en la educación de la fe. Agradeció, por último, a la comunidad de nuestra Parroquia, en donde fue acogido en su año pastoral, sintiéndose acompañado y animado por la feligresía en general.

 

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